Santo de la Quebrada

$1.230

Precio de Lista: $1.414,50
Incluye: -Bus ida y vuelta -Coordinación -Refrigerio
Próxima salida 30 de Abril
1° Salida: 23:30 hs. (21:10 hs. presentación) Av. Las Heras 699
2° Salida: 00:15 hs. Terminal de San Martín
Llega: 04:00 hs. Villa de la Quebrada, San Luis
Regreso: 17:00 hs. (01/04/2019) Llega Mendoza: 20:30 hs.

Historia y milagro

La Villa de La Quebrada, ubicada a 38 km. de la ciudad capital de San Luis, es muy conocida por la celebración anual de la aparición del "Santo de la Quebrada". Se puede llegar a la misma por Ruta Nacional N° 146 o por Ruta Provincial N° 3, se emplaza al pie del cerro Tinaja.

¿Cuándo ocurrió el milagro de su descubrimiento?

Es imposible fijar una fecha cierta del hallazgo del Santo Milagroso, pero el investigador Maldonado fija dos fechas claves para determinar con mediana aproximación la época probable, éstas son la del casamiento entre Tomás Alcaraz y María Manuela Gómez en el año 1847 y la que corresponde a la fundación en 1868.

Según el autor mencionado formar la población de la villa debe haber llevado un tiempo prudencial, para que el Gobierno haya tomado la determinación de dejar de considerarla una vecindad, consecuentemente el encuentro con el Cristo debe haber ocurrido entre los años 1850 y 1860 aproximadamente.

También el acta matrimonial nos brinda la información que don Juan Tomás Alcaraz vivía en El Guanaco y que su desposada, según reza el acta labrada en la Iglesia Parroquial de San Luis, era de la misma vecindad, corroborando así que el hallazgo del Santo fue el motivo excluyente de ir a vivir a ese paraje que luego sería, con el correr de los años la Villa de la Quebrada.

Además, otro motivo tenía instalarse en el lugar alejado del único camino que comunicaba con San Luis. Sin duda el milagroso hallazgo.

La villa se fue poblando con la distribución de solares asignados a los hijos, parientes y amigos de don Tomás y en ocasión de la visita del gobernador Ortiz de Estrada en 1871, éste le ratificó el apoyo oficial a la fundación de la villa, erigida por tan singular acontecimiento, que a él y sus acompañantes les habrán impresionado en sus fueros de íntima religiosidad. El mandatario provincial pacta la forma legal para regularizar los títulos de los terrenos que había donado Alcaraz en un acta labrada el 4 de diciembre de 1871.

Santo de la Quebrada

El milagro del Santo de la Quebrada y la fe católica

Don Tomás Alcaraz y los primeros pobladores que veneraron al Santo, mantuvieron una correcta actitud ciñéndose, para su veneración, fielmente a los preceptos de la Iglesia Católica. Los homenajes comenzaban con una novena, que también realizaban en forma particular los fieles como así también los rezos de rosarios y culminaba con la «procesión», usando para tal fin una réplica que llamaban el personero, pues al Cristo hallado, nunca lo sacaban del templo. Del mismo modo que el crucifijo que se da a besar a los peregrinos se lo denomina el representante.

Asimismo, a pesar de que la presencia oficial de la Iglesia ocurría una vez por año, la comunidad villera, que Maldonado denominó la comunidad orante, jamás practicó formas de veneración que no fueran las aconsejadas por la Iglesia, ni aun cuando las autoridades dejaran de ser parte de las celebraciones.

Por diferencias con los sucesores de Juan Tomás Alcaraz. Durante algunos años, mientras persistió este distanciamiento, en forma aislada asistían sacerdotes para oficiar misas y ejercer los deberes que el ministerio les impone en otros lugares públicos como la plaza o escuelas.

Los habitantes de la villa, con el correr de los años vieron cómo peregrinos de otras regiones opacaban la participación de esta comunidad, y que generalmente por obra de la masividad eran portadores de los excesos que muchas veces fueron duramente criticados.

Es así, entonces, que llevan esta queja a los dignatarios de la Iglesia quienes receptan esta marginalidad y fijan el 14 de septiembre como fecha de celebración para el pueblo de la Quebrada. El día fijado coincide con la conmemoración de la Exaltación de la Santa Cruz.

El Hallazgo Milagroso

El descubrimiento del Santo de la Quebrada, como se le decía originalmente, le correspondió a don Tomás Alcaraz, quien encontró el Cristo dentro de un árbol, precisamente un un algarrobo.

En cuanto al lugar es casi seguro fue el mismo donde se instaló la capilla. Existe una versión que roza lo legendario que asegura que una vez encontrado este tesoro religioso fue llevado por don Tomás a su casa de la cual desapareció a los pocos días y que lo encontraron, tras una angustiosa búsqueda en el mismo lugar que fue hallado, interpretando los circunstantes, entre los que estaban Alcaraz y su esposa Manuela, que el santo era de todos y que por lo tanto era su deseo permanecer allí.

Sobre la posible ceguera de Tomás Alcaraz, padecimiento que jamás pudo ser probado, debemos atribuírselo a una distorsión elaborada por la memoria colectiva que estableció un paralelismo con las características del descubrimiento del Señor de Renca ocurrido en 1636 en Renca de la república hermana de Chile y que un siglo después al ser llevado a Córdoba se quedó en la localidad sanluiseña del mismo nombre. Esta manifestación divina fue hecha a un humilde indio hachero, que según se decía por entonces, era ciego. La fantasía popular hizo el resto y le atribuyó a Alcaraz ser ciego también y se pasó a afirmar que la cura de tal minusvalía fue obra del Santo y haber realizado con su descubridor el primer milagro.

Don Tomás Alcaraz era hijo natural -ilegítimo se le llamaba en esa época- de doña Casimira Alcaraz, hija a su vez de don Nicolás Alcaraz y de doña Felipa Lucero. Había dejado la madre de Juan Tomás Alcaraz, tal su nombre completo, una herencia bastante importante, que consistía en un campo de 1.667 hectáreas y que fueron tasados en su tiempo en el precio de $ 3.600. Este campo permitía la crianza de ganado vacuno y equino, además de cabras y cerdos.

Por cierto que el establecimiento le permitía un cómodo pasar, por lo que desde ya afirmamos que Juan Tomás Alcaraz, nunca fue un simple hachero como lo quieren mostrar algunas de las versiones populares. Por cierto que aún siendo propietario, con toda seguridad debe haber sido diestro en todo tipo de tareas rurales, pues su vida entera la pasó en el campo.

A raíz que esas tierras fueron repartidas usando la antigua costumbre de la «palabra empeñada», que valía entre aquellos nobles cristianos más que cualquier documento firmado, hubo don Tomás, de acudir al juez civil para sanear sus títulos y de esa exposición se pueden extraer mayor abundamiento sobre las dimensiones y características del fundo donde estaba instalada la Estancia de la Quebrada. Para demostrar su descendencia de los causantes le sirvieron de testigos en tal oportunidad don José M. Muñoz y don José Manuel López quien lo hizo en su domicilio por su extrema ancianidad. Estos testigos eran de la vecindad de El Guanaco.

José Ignacio Maldonado reflexiona al respecto: Las anteriores manifestaciones nos testifican la idiosincrasia, la alcurnia espiritual de aquellos campesinos puntanos de los tiempos viejos, honrados ciudadanos, buenos cristianos, temerosos de Dios. Trasfondo religioso, fruto de la evangelización y catequesis desde los primeros tiempos del poblado comarcano, donde actuaron ininterrumpidamente los frailes dominicos.